lunes, 28 de junio de 2010

El dolor siempre proviene del amor. Es que si vos amas a alguien le das ese poder, esa vía libre a que te lastime. Te expones ante él, te abrís, te dejas expuesta totalmente, bajas las barreras. Y una vez que haces eso en cualquier momento te puede lastimar, te puede romper el corazón en dos, te puede hacer querer olvidar todo, olvidarlo a él. Te puede desear no sentir nada nunca más, no volver a amar. Querés arrancarte el corazón del pecho, eso que te está lastimando continuamente, que es como una herida totalmente abierta que no se sabe como cerrar. Y lloras por eso, lloras porque te das cuenta de que te va  a seguir doliendo, de que te lastimaron, de que bajastes tus barreras, te expusiste y te lastimaron, de que te traicionaron, de que ya tu amor, tu amarlo no es suficiente. Sería tan fácil desear no sentir, no sentir ese dolor insoportable, ese dolor que te ahoga, que te hace llorar desconsoladamente, que está todo el tiempo en vos. Ese dolor que te produce una desesperación tan grande que te hace querer gritar, romper, golpear, patalear hacer lo que esté a tu alcanze para poder pararlo de alguna forma si es que la hay. Es que te enloquece, y deseas nunca haber sentido nada en primer lugar. Y podes llegar a proponerte no volver a repetir el mismo error. No volver a dejarte expuesta de ese modo para que te duela después. Porque lo que sentimos fue tan fuerte, tan devastador que inconscientemente nos autoprotegemos y no queremos volver a repetir tal experiencia. Solo el amor puede traer ese tipo de dolor, ese que tarda en desvanecerse. Tal vez siempre quede la marca, recordándonos, latente. O tal vez se cure completamente. Pero aún así la pregunta necesaria para hacer es si uno esta dispuesto a atravesar ese dolor por amor, o si simplemente prefiere no sentir nada. ¿Cuál de las dos sería? Amar a alguien, sentir eso y aún más ser correpondido no tiene con que compararse. Pero también ese dolor desgarrador a consecuencia del amar no tiene atenuante, no hay forma de evitar que nos rompan el corazón y menos de quitarnos el dolor después de eso, y todo lo que queremos en ese momento es dejar de sentir. Parar el dolor.