sábado, 31 de marzo de 2012
El sol filtrándose por las cortinas, envolviéndome en su agradable calor, haciéndome sentir feliz, tranquila. Pero no tanto como me hacen sentir tus brazos apegándome a tu cálido cuerpo, fundiéndonos en uno solo, haciéndome saber que soy tuya y de nadie más. Todo está en silencio salvo por tu suave y lenta respiración demostrando que seguís dormido, en un mundo lejano. Tu rostro emanando una tranquilidad, satisfacción, felicidad contenida de la que deseo ser parte siempre. Las sábanas enredadas entre nosotros, sin saber bien donde comienzan y donde terminan. Cierro los ojos disfrutando del momento, deseando alargarlo, parar el tiempo si pudiera. Tus brazos me acercan más a vos si acaso es posible y eso me alerta del final de tu sueño, estás despierto. El cuarto antes silencioso no tarda en llenarse de risas, susurros con palabras dulces, bromas que producen carcajadas exageradas y besos robados, convirtiéndose en el ambiente despreocupado, divertido y cariñoso donde somos nosotros mismos. En un rato tenemos que ponernos en marcha, comenzar nuestras rutinas, separarnos, ocuparnos de nuestras cosas. Pero estoy tranquila. Sé que al final del día volveremos a encontrarnos una vez más, sintiéndome segura me quedaré dormida en tu brazos y todo volverá a comenzar.
martes, 14 de febrero de 2012
Uno mira a su alrededor, los noticieros, los diarios, los conocidos. Y todo lo que oye o ve son desgracias, asesinatos, asaltos, guerras, todo tipo de atrocidades inimaginables. E inevitablemente uno se siente desesperanzado, siente que nada va a cambiar, que todo seguirá igual porque nadie se molesta en hacer nada y si lo hace es como si no lo hiciera. Entonces pierde la esperanza, la luz, la ilusión de un futuro mejor que este presente. Y ya no cree que algo va a cambiar ni trata de hacer que algo cambie. Yo pensaba así este último tiempo, me había desesperanzado. Pero ya no. Me di cuenta que una persona puede cambiar las cosas, no todo, obviamente, pero si suficiente, si lo justo, lo necesario, porque cualquier mínimo cambio es necesario hoy en día y se tiene que hacer. Tal vez no sean muchos, tal vez sean unos pocos comparados con los que hacen el mal, pero no quita que esos pocos están tratando y están logrando cambiar cosas, vidas una por una, y no porque sea imposible cambiar todas las realidades uno va dejar de cambiar las dos o tres que puede. Entonces sí, se puede cambiar, se puede mejorar. Y por más que a veces pareciera que todo lo que uno ve a su alrededor es desgracia, desolación hay también esperanza, bondad en el mundo, alrededor nuestro. Tocar una vida, aunque sea cambiar la realidad de una única persona hace toda la diferencia.
martes, 24 de enero de 2012
Uno cuando es chico, fantasea con el futuro, con su imaginación activa e ilimitada crea miles de caminos distintos, trabajos, situaciones, viajes, personas, la vida misma. Pero siempre como algo lejano, algo que sucederá recién mucho tiempo después, falta para eso. Pero llega un momento en el que ese futuro tan lejano, está en frente tuyo, se convirtió en tu presente. Y uno se asombra de la velocidad con la que apareció, cuesta acostumbrarse a que no es más algo que va a pasar después, más tarde, está pasando ahora. Entonces, uno se siente mareado, como si hubiera dado vueltas y vueltas y trasladado a un lugar desconocido, ya no sabe dónde está, cómo llegó ahí. Y uno se asusta, se asusta de lo que vendrá, se asusta de verse dentro de ese "lejano" futuro, de haber crecido sin darse cuenta de que lo estaba haciendo. Pero al mismo tiempo siente la adrenalina correr por sus venas, todo su cuerpo se enciende ansioso. Porque tiene frente así ese futuro tan esperado, tan soñado, tan vasto, lleno de posibilidades y oportunidades esperando a ser tomadas, lleno de lugares esperando a ser descubiertos, lleno de personas esperando a entrar en su vida, lleno de planes, situaciones esperando a ser descubiertas, a partir del ahora, no es más un mañana, un después, no falta más, es ahora, hoy. Empieza a ganarse las cosas por sí mismo, por nadie más, por sus propios medios, por su esfuerzo y capacidades, y siente el orgullo y la satisfacción personal por ello. Va escribiendo su vida, paso por paso, cambiando su futuro, equivocandose, acertando, dejando atrás, comenzando cosas nuevas, consiguiendo metas, priorizando, evolucionando uno mismo, abriéndose puertas y cerrándose otras. Lo más importante, decidiendo uno mismo, lo que quiere en su vida y lo que no. Va uno mismo a buscar lo que quiere, ya no espera a que se lo alcanzen. No es más ese espectador, ese actor pasivo. Ahora es un actor activo, es protagonista.
sábado, 31 de diciembre de 2011
¿Por qué reaccionamos así? ¿Por qué al ser lastimados buscamos lastimar? ¿Por qué una herida nos crea el deseo de provocar cien más? ¿Por qué ese dolor insoportable nos hace querer hacer sentir al otro igual? Nos lastiman, nos lastiman todo el tiempo y nosotros mismos lastimamos también. Pero el dolor se hace peor a medida que el amor por esa persona es mayor. Entonces, cuando esa persona nos lastima más allá de lo que creíamos posible, cuando provoca que amargas lágrimas corran por nuestro rostro, que un dolor insoportable en el pecho nos torture y que esa parte tuya que le pertenecía sea rota de un modo que nunca volverá a sanar, buscamos lastimar. Buscamos, nos mentalizamos en hacerle sentir el mismo grado de dolor que uno siente. No por el dolor causado, sino por la confianza rota. Porque es tan insoportable el verse lastimado cuando confiamos que esa persona no lo haría jamás, porque estamos enojados, furiosos de que nos hayan quitado lo que ya era nuestro, que hayan arruinado nuestra relación, que no estén dolidos, destruidos por habernos perdido, que el vernos en medio de esa nueva situación inimaginable tan sólo momentos atrás nos enloquece. Es tanto el grado de traición y dolor, que en nuestra locura momentánea, nuestra única meta es lastimar.
jueves, 29 de diciembre de 2011
¿Qué soy? ¿Qué somos? ¿Qué me hace distinta a los demás? ¿Qué me destaca? ¿Qué me define? ¿Qué me perjudica? ¿Qué? Tantas preguntas y ninguna parecía tener respuesta. Tantas veces pensarlas, reflexionarlas y tratar de encontrarles una respuesta con sentido, que sea la verdad. Y nada. Mi mente se quedaba en blanco. Entonces buscaba definirme a mí misma, a través de los demás, deseaba escuchar lo que los demás veían en mí para saber que era yo, cómo era yo. Buscaba miles de formas distintas para definirme a mí misma, mi caligrafía, mi horóscopo, mis amigos, la sociedad, mis gustos, mis canciones, cualquier cosa que me de una pista, una definición, una palabra. Tanto para darme cuenta que era en vano. Que era una estupidez. Que nadie me define, nada me define. Yo misma me defino. Yo me destaco. Yo me diferencio. Yo me perjudico. Mis virtudes y defectos no son análogos a mí, son parte mía. Y nadie más que yo puede decir como soy, como seré y como fui. Yo me conozco mejor que nadie, yo me defino, yo puedo cambiar, yo decido. No tengo que ir a buscar las respuestas afuera, las tengo yo. Solo tengo que animarme a buscarlas, a enfrentarlas. Nadie nos define, nada nos define por sí solo. Tu definición de vos mismo la haces vos. ¿Cómo te vas a definir?
martes, 13 de diciembre de 2011
Últimamente estuve pensando mucho en el amor. En qué es el amor exactamente. Ese amor verdadero, y así, muchas versiones distintas que había recolectado durante mi vida vinieron a mi mente. Las repasé, las disecté, las desarmé, las entendí, las rechacé, las asimilé. Me tomó tiempo, y creía haber llegado a una conclusión finalmente. Pero no. Sin darme cuenta, leyendo una historia con un amor complicado que me apasiona, tuve mi epifanía. Amar a alguien, amarlo de verdad, verdaderamente y con todo nuestro ser nos cambia totalmente y cualquiera puede notarlo. Uno lo puede observar a través de las palabras, son necesarias y siempre es lindo escuchar los sentimientos del otro, pero éstas se las lleva el viento. Uno lo puede observar en gestos, son imprescindibles en una relación, un abrazo, un beso, pero éstos pueden carecer de sentido, pueden ser vacíos. Uno lo puede observar en la mirada, esa mirada llena de amor y aceptación, pero a veces en ella se esconden muchas otras cosas más, a veces no tienen voz. El amor, para mí, es verdadero cuando se ve, se nota su presencia, en los momentos en que no tiene que hacerlo, cuando no está premeditado a mostrarse. Uno puede notar ese amor enloquecedor, honesto, puro, cuando esa persona no pretende mostrarlo, no lo dice, no lo demuestra con un gesto, no lo está pensando y por ende se refleja en la mirada, pero aún así se ve. Porque esa persona está tan unida a la otra que en cada palabra suya, cada mirada, cada gesto, cada acción que toma, cada respiro se ve su unión. El cambio en esa persona es como un cambio químico. En un cambio químico, la sustancia inicial se transforma en otra con propiedades distintas, no es más la misma ni lo va a volver a ser. En la persona ocurre igual, se transformó, sus propiedades fueron cambiadas y al cambiarse en cada cosa que hace se refleja ese cambio (esa otra persona), no es más la misma de antes ni lo va a volver a ser.
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